sábado, julio 23
El pueblo una semana después del incendio
El lunes es fiesta en Madrid, con lo cual ayer las salidas estaban a tope, así que decidí salir tarde de la ciudad, no me apetecía ni tragarme los atascos, ni pasar calor en el coche. Mi coche es demasiado viejo y anticuado como para tener todas las comodidades de la vida moderna. Así que lo mejor era salir con la fresquita después de una siesta a las seis de la tarde. O sea que sobre las diez de la noche terminé saliendo de Madrid.
Además ayer era uno de esos días en los que me apetecía tomármelo con calma, así que me puse la radio y como soy un desastre, no tengo radio en el coche así que uso una pequeña de mano y carretera y manta. Hasta el pueblo. Llegue a las once y media de la noche. Pero eso si, nada de tráfico. En Madrid hacía un calor de miedo. Salí con treinta grados y llegué al pueblo con veintidós grados, demasiado calor para el pueblo, imagino que aún queda el fuego remanente de todo el incendio de la semana pasada y es que han sido cinco días de quemarse el monte y cerca de catorce mil hectáreas que son muchas, muchas.
De noche todos los gatos son pardos y el pueblo presentaba la misma apariencia que ves cuando cruzas la pequeña colina que da acceso a el. Las mismas pocas luces que lo iluminan y esa falta de movimiento que le da una apariencia de pueblo fantasma. Solo las luces que iluminaban los alrededores de la carretera permitían ver como todo estaba mas revuelto de lo habitual. Y es que los trigales había sido arrasadas por hordas de camiones cisternas en sus impulsos finales por apagar el fuego.
Al entrar en el pueblo si que había mucha gente. La plaza estaba abarrotada de coches, aunque la mayoría de los paisanos a esa hora estaban en el bar apurando las primeras cervezas de una larga noche de partidas de cartas y conversaciones veraniegas en el bar del pueblo.
No me va mucho ese tipo de actividades, así que prontamente me fui a casa. Cené un poco, no tenía mucha hambre, así que un lomo fue suficiente, un lomo, agua y un melocotón. Estuve una media hora en el portal de casa, viendo la luna de color naranja y entre nubes ocultándose detrás del monte, del monte que esta mañana he visto quemado.
Creo que eran las doce o doce y media cuando me fui a dormir. Esta mañana a las seis y media ya estaba levantado. Una ducha rápida, llené una botella de agua y me marche al monte a caminar y a ver el desastre. Llevé la cámara de fotos para quedarme con un recuerdo del desastre, pero la luz no era muy buena y como caminaba hacia el este, pues el solo me daba de cara, así que las fotos no han sido muy buenas. Esta tarde repetiré sobre las ocho de la tarde con una mejor luz y sobre todo con una mejor visión de los colores que ha dejado el paso del fuego por el pueblo.
A las diez y media estaba de nuevo en casa. El calor comienza a apretar y no es cuestión de estar al sol en el peladero que ha dejado el pueblo. Así que he desayunado un chorizo, te escribo esta carta y me voy a dormir una siesta que necesito descansar aún mas. Así que me pondré a leer un libro de esos de literatura al peso y luego me dormiré?seguro hasta la hora de comer. No me apetece cocinar, creo que haré un puré de lentejas y un filete o algo así, ya veré.
Que vida mas dura, bueno es mentira, no es tan dura, quiero descansar, necesito descansar y lo voy a hacer?
13:27 | Autor: Fontanero |
miércoles, julio 20
Miércoles y parece que todo vuelve a la normalidad en el pueblo. Después de unos días de bastante agobio, con eso de que las llamas llegaban o no, pues un poco preocupados. Nunca pensé que las llamas pudieran comerse al pueblo. No había pinos o algún árbol cerca de las casas que hiciera pensar aquello, eso si había mucha maleza, pero pensar que las casas estaban en peligro, no.
El desalojo se hizo por humo sobre todo. Pero dos días después la gente del pueblo ya estaba de vuelta en sus casas. Por lo que me cuentan, al final en cuanto a vistas desde el pueblo no se nota nada. Eso si, los campos de trigo están arrasados por la maquinaria que tuvo que entrar para entrar en las zonas de fuego. O sea que impacto visual desde el pueblo, apenas nada. Ya veremos que tal es el impacto por los alrededores.
Quiero ir a caminar por el monte. Aunque para ello hay que esperar todavía. Igual este sábado puedo hacerlo. No lo se, ya veremos que tan caliente continúa todo aquello. Pero me recorreré todas las zonas. El otro día pensaba también en toda la fauna. Imagino que el montón de jabalíes que había por allí que todos habrán muerto abrazados. Encima que son animales muy tímidos con lo cual esos no habrán salido de sus escondrijos para nada y encima es que el fuego avanzaba a una velocidad que no veas.
Creo que los cazadores del coto, se habrán quedado sin cazar el resto de sus vidas. Porque si no hay árboles, menos habrá cotos y cosas así. Bueno el sábado me iré con la cámara a ver como ha quedado el monté. Como tengo muchas fotos de estos pasados años, sacaré de todo el monté quemado para quedarme un poco en la mente como ha quedado todo aquello. Con el tiempo todo mejorará, pero será muy lento.
He visto zonas quemadas de pueblos cercanos. Y son zonas de hace unos diez años, que se ven bastante tristes y aunque el rastro del fuego no se ve ya, por esas zonas, se ve todo despoblado de árboles, aunque tiene vegetación baja, con matorrales, pero no es nada bonito con todos los árboles que tenía. Eso es lo que voy a fotografiar, un poco para quedarme con toda esa tristeza y recordarla dentro de muchos años.
Bueno, pero mas cosas, no solo el pueblo no? Estos días está haciendo un calor impresionante por Madrid. Pero ya creo que queda poco, en agosto con las noches mas cortas se notará la bajada de las temperaturas, que bien. Y ya se viene la época de las vacaciones que en mi trabajo se nota bastante, porque el ritmo baja mucho, se nota bastante y es como estar de vacaciones también.
Este año sigo con mis planes de vacaciones a medias. Como el trabajo ha venido un poco a rachas, me ha hecho cambiar bastante mis expectativas de vacaciones y no tengo una idea clara de que voy a hacer. Pero una cosa si tengo clara, que en Madrid no me quedo. Me marcho fuera, aquí no aguanto.
Siento que estos días mi conversación haya estado centrada excesivamente en el pueblo. Poco a poco irá cambiando en cuanto me acostumbre un poco a la situación, pero me siguen molestando mucho las noticias que sigo oyendo, como la de las imprudencias de la gente y no se que pasará con los que han cometido la imprudencia que ahora se desdicen de lo que ha hecho. Esas cosas me siguen poniendo de los nervios.
Y ya no te meto mas el rollo, vale? Te voy a mandar y beso y perdona de nuevo por haberte metido el rollo del pueblo y de la quema, pero aún me sigue poniendo bastante nervioso.
13:24 | Autor: Fontanero |
lunes, julio 18
Fin de semana horrible. Lo que para mi se prometía como un fin de semana tranquilo y sin muchos movimientos, se convirtió en un fin de semana complicado, por culpa del fuego.
Ha salido en todas las noticias del País y es que han muerto catorce personas, intentando apagar el incendio que se ha casi comido al pueblo. A mi pueblo.
Aunque lo dicen todas las noticias, todo pasó por unos excursionistas que hicieron una barbacoa. Una cosa tan simple y mira lo que ha provocado, catorce muertos. Mucha gente por una tontería. Te sientan mal muchas cosas. Lo primero es que los autores del incendio, son gente de cincuenta y tantos años. Se supone que gente que es consciente de lo que hace y además que estaban avisados por el guarda forestal de que no se podían hacer fuegos por hacía mucho viento y era peligroso y luego lo peor era la falta de medios y el poco caso que te hacían.
Allí llamamos a todo el mundo. Se intentó comunicar con mucha gente durante el sábado cuando el fuego producía mucho humo, pero no era el desastre que alcanzó el domingo. Pero ni caso. Por allí no vinieron ni aviones, ni bomberos, ni gente.
Todo el sábado por la noche estuvimos mirando desde lejos como se quemaban esos pinares de cien años. Pinares que ya no volveremos a ver de esa manera. Un amigo con su telescopio nos dejaba ver como cada árbol era consumido en segundos por el fuego y como se extendía sin que nadie pudiera hacer nada. Si es que la primera máquina que vino a apagar el fuego era una máquina alquilada por el pueblo, porque por allí nadie se aparecía.
No se hasta que hora del sábado por la noche estuvimos levantados viendo como el fuego se lo llevaba todo. A esa hora, aún no pensábamos que el fuego llegaría hasta el pueblo. Nos fuimos a dormir y nos levantamos pronto. El pueblo está en una especie de valle y cuando despertamos, el humo cubría el este del pueblo. Era una cortina alta y espesa de humo negro. Ese humo se producía por la combustión del pinar. Pinar que en su tiempo abastecía a la industria resinera, industria que en los años sesenta despareció por la aparición de las resinas sintéticas a base de petróleo.
El humo impedía que los primero rayos del sol, llegasen hasta el pueblo. Subimos a un alto, donde gente que no había dormido, miraba como avanzaba el fuego. Cuando llegué al alto, los cálculos de la gente era de que había unos treinta kilómetros de fuego. Treinta kilómetros que dejaban una columna de humo que se extiende hasta Cataluña. Hoy se puede ver en los periódicos fotos de satélite de cómo la columna de humo llega hasta allí. Los aviones seguían sin venir, pero gentes de pueblos vecinos comenzaron a llegar para ayudar a apagar el fuego. Se reunieron hasta ciento cincuenta personas. Pero con esa cantidad de personas como apagas un fuego?
Tienes que cubrir treinta kilómetros de frente. Además el terreno es abrupto, con profundas hondonadas y mucho matorral y estepas que con cualquier chispa comienza a arder. Para esos terrenos se necesita maquinaria pesada y sobre todo muchos aviones descargando agua. Pero a esa hora tan temprano por allí no había mas que gente de los alrededores ayudando a apagar el fuego.
Creo que fue sobre las doce de la mañana cuando saltaron todas las alarmas. Entonces el viento había avivado de verdad el fuego. Esta vez las autoridades se dieron cuenta de que la cosa era mas grave de lo que al principio se creía y comenzaron a movilizar medios. Por primera vez a la una de la tarde empezó a llegar gente de todos sitios a intentar apagar el fuego. Pero ya era tarde.
La tarde fue complicada. Sobre las cuatro de la tarde vimos salir del pueblo un vehículo que venían a ayudar. Fue un vehículo que nunca llegó a su destino, porque entrando por una de las gargantas del monte, fue rodeado por el fuego, catorce personas que murieron en una hondonada.
Y bueno, eso fue a las cuatro de la tarde o así. La noticia se comenzó a saber sobre las siete de la tarde, creo yo y fue cuando comenzó la movilización de los políticos. Claro catorce personas pinta muy mal, cuando no se han tenido los medios suficientes para intentar apagar el fuego a tiempo.
Sobre las ocho de la tarde, terminamos de hacer un cortafuegos para que el fuego no llegase al pueblo. Aún así el fuego seguía avanzando y ya estaba a unos ochocientos metros del pueblo, quemando todas las estepas. A esa hora comenzó el desalojo del pueblo. El desalojo se hizo por humo y no por peligro de fuego. Al no haber árboles demasiado cerca del pueblo, pues las casas no tenían mucho peligro, pero la gente mayor ya tenían algunos problemas respiratorios.
Yo me marché y allí se quedó mas gente. Por la noche estuve hablando con todo el mundo y me dijeron que el viento había cambiado de rumbo y se dirigía a otro pueblo. Cosa que no comprendo. Todo el fuego había llegado por el sur este. Y de pronto había cruzado la carretera y se desplazaba en dirección noroeste, sin ni siquiera entrar en el pueblo. Esas fueron mis últimas noticias de ayer.
Esta mañana he hablado con la gente y parece que le pueblo no corre peligro. El pinar mas cercano a casa, no se ha quemado y al menos desde casa puedo seguir viendo los pinares. Creo que mañana iré a sacar todas las fotos que pueda para ver como ha sido el desastre. Porque aunque lo he visto, como no camine por el terreno no me haré una idea clara de todo aquello.
Me da pena por la gente. Señoras mayores llorando al ver que todo aquello con lo que habían crecido ahora no existe. Y no lo volverán a ver. Menos mal que el Antonino, un señor de noventa años, que murió hace unas semanas no vio este desastre, que pensaría al saber que todos aquellos montes llenos de pinos y estepas ya no existían. La gente se llevó el ganado. La cabras este invierno no tendrán mucho donde comer por allí y en septiembre no tendremos moras, ni endrinas que coger. En octubre apenas habrá níscalos y bueno será un invierno muy triste. Triste para acordarnos de todos los montes que hoy no existen.
Bueno que ha sido un fin de semana triste para mucha gente. Ahora hay muchos años por delante para volver a ver todo aquello como fue y además no creo que lo vuelva a ver.
12:10 | Autor: Fontanero |