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Fontanero
Bitácora de todo un año
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jueves, junio 23

Jueves, por fin
Jueves de una larga semana de no hacer prácticamente nada de nada. Bueno de hacer mas bien poco. Este trabajo es así, a ráfagas y aunque no me acuerdo de lo que fue el lunes que fue el día mas complicado, hoy lo veo, como que no he hecho nada. Mejor así y que continúe así.

Hace calor. Pero hace calor para venir a trabajar. En casa no hace calor. En el trabajo no hace calor. Los ir y venir en metros llenos de gente, todos al igual que yo, sudando como cerdos. Y es que con estos calores la chaqueta y la corbata a primera hora de la mañana resultan excesivos. Pero así es la vida, hay que trabajar de esa guisa.

A veces quisiera ser camionero, metido en una cabina, recorriendo el país y oyendo la radio todo el tiempo. Seguro que sería la persona mas informada del país. Aunque aquí no estoy mal, porque me entero de muchas cosas, pero no es lo mismo.

Cuando trabajas en una oficina, resulta que tienes el síndrome de trabajar en un sitio que sea al aire libre. Luego te das cuenta de que es un rollo. Al aire libre, con el frío de la calle, con la lluvia, con los calores, en fin que no está tan mal trabajar en una oficina, aunque a veces deseara trabajar fuera.

Tengo sueño. Y no es por no haber dormido bien debido al calor. No dormí bien, porque tengo muchos proyectos y al final en las noches me emociono y pienso en ellos y claro eso me roba el sueño. Esta noche no he dormido pensando en todo aquello que me gusta hacer.

Ayer vi, Un Largo Domingo de Noviazgo. Una película francesa, muy francesa acerca de una chica que ha tenido la polio y que busca a su novio dado por muerto en la primera guerra mundial. Y es ver como ella se aferra a la esperanza de que ese amor vive, cuando tiene a todo el mundo en su contra. No es una película pastel, es francesa. Las películas pastel, son las americanas. Me gustó, pero no excesivamente, quizá mi estado de ánimo ayer sería el de ver una película pastel, yo que se.

Bueno jueves de calor. Jueves antes del viernes, el mejor día de toda esta larga semana de calor, que bien.
10:05 | Autor: Fontanero |




martes, junio 21

De martes
Hoy martes de calor en Madrid. Menos mal que tengo aire acondicionado en caso, que si no, estaría hoy muerto. Y es que mi casa es un poco rollo. Le da sol todo el día por todos sitios y claro eso al final se nota por las noches, cuando no puedes dormir. De esas noches que la cama está caliente, que te acuestas en ella y empiezas a sudar, pues yo nada. Así que pones el aire un poco antes de irme a dormir pongo el aire y mira por donde al irte a dormir, pues está la cama fresca que da gusto.

Ayer, te puedo contar, que no hice nada de nada. Pero nada. Bueno mi trabajo es así. Hay días en que no paras y cuando a la Bolsa le da el día tonto, pues trabajas como un burro. Ayer, en lunes, pasó que todo el mundo se dedico a vender. Pero fue mas un tipo de ventas de recuperar beneficios acumulados de tres o cuatro días de ganancias (mas algo especulativo), y claro al final no hay trabajo, porque el día es de lo mas tranquilo. La gente pone el piloto automático de sus ordenadores y de sus programas de compra y venta y se acabó.

La semana pasada no fue así. En cuanto hay dos o tres noticias, pues todo el mundo se mueve mucho. Y la semana pasada estaba la incertidumbre de lo que pasaría con las elecciones gallegas. Esta semana como eso ya ha pasado, pues habrá unos días de tranquilidad, ya lo verás.

Así que hoy espero tener por aquí otro día tranquilo. Muy tranquilo. Tengo un par de cosas que solucionar antes de ponerme a la labor de trabajar y ahora que no hay nadie en el trabajo aprovecho para escribirte.

Este fin de semana que viene me voy al pueblo. Necesito descansar y aunque no paro en mis fines de semana marchándome por ahí, también necesito estar en el pueblo con la tranquilidad que da, el levantarse, es oír el canto de los pájaros, el no oír todos los ruidos de este Madrid y el tener tiempo para muchas cosas, sobre todo para pensar.

Es curioso, que aunque no haga cosas espectaculares en el pueblo, siempre tengo la sensación de que el tiempo me alcanza para todo. En el pueblo me levanto a las nueve de la mañana. Desayuno un chorizo de la matanza de este año y si tengo mas hambre un lomo. Luego me pongo a leer. Porque a las once, comienza la solana y no es plan de irse a caminar por el campo. Si acaso, riego algo el jardín y como hay televisión (porque no llega la señal), pues leo, escucho la radio, a todo esto, solo se pueden oír las emisoras del gobierno con sus hojas parroquiales (o en este caso como están los socialistas en el poder, con el órgano de comunicación del partido) y poco mas. A la una y media de la tarde me pongo con la comida. Y las tres y media una siesta.

Sobre las siete de la tarde, cuando el sol ha caído un poco me voy a caminar por el campo. Y estoy de vuelta sobre las diez y media de la noche cuando el sol ha desaparecido y las primeras estrellas comienzan a aparecer en el firmamento. Y luego cenar algo ligero, una ensalada y sentarme en la puerta de casa con las luces apagadas a ver todas las estrellas del cielo. Y es que en Madrid no se ve una sola estrella y en mi pueblo se ve toda la vía láctea, es preciosa. Cuando la noche comienza a refrescar que suelo ocurrir sobre las once y media, me suelo ir a dormir.

Dos días así durante la semana y eso hace que el lunes siempre me haga ir a trabajar como nuevo. Aunque a medida que pasa la semana, voy estando mas y mas cansado. Hasta llegar al viernes que estoy medio muerto y necesito otra ración fuera de Madrid.

Aunque suelo marcharme casi todos los fines de semana por ahí, el siguiente de semana(no este, sino el otro) me quedo en Madrid. Y es que mi padre viene a verme y bueno no es plan de dejarle colgado. Y no es que sea un mal hijo, si no, que mas bien soy un pasota. Soy un pasota en todo lo que tiene que ver con cosas familiares. Creo que mi madre al final se ha acostumbrado a que yo sea así. Y en general siempre tiene noticias de mi, porque mis hermanas se las cuentan, no porque yo sea una persona que los esté llamando todo el tiempo.

Pero, no se, es que yo soy así. Se que debería llamar mas a mis padres para ver que tal están, pero es que soy muy vago, pero mucho, mucho.

Así que le veré este fin de semana y aunque mi padre no me abastece en suficiente medida con todas las noticias de casa, pero bueno el hecho de que esté diciendo todo tipo de chorradas es siempre bienvenido. Y que es alucinante como un hombre de ochenta años, como es mi padre, tenga esa capacidad de decir toda clase de paridas. Además es que se las inventa. Y no es demencia senil como pudiese parece en el primer instante. Es que le gusta decirlas y es que cuando está diciendo algo totalmente inverosímil, le miras la cara y automáticamente te das cuenta de que te está metiendo una trola. Y claro al verse pillado en la mentira y al igual que los niños pequeños, se descojona de la risa. Bueno cosas de padres.

Y bueno, ya no me enrollo mas, que si no, vas a pensar que soy el típico petardo, que me voy a trabajar un poquito, pero te prometo que va a ser muy poco. Luego estoy que el día se me hace eterno.
10:29 | Autor: Fontanero |




lunes, junio 20

Fin de semana en Segovia
Bueno, en realidad fue un fin de semana en un pueblo a unos treinta kilómetros de Segovia, que no sabía que existía. El pueblo se llamaba Gallegos y buscando por internet, me encontré con que para el fin de semana tenía una habitación libre. Pero el caso es que no era solo una habitación, eran casi todas las habitaciones.

Y es que era una casita rural que solo lleva un mes y medio abierta y no es muy conocida por lo que encontrar sitio libre fue muy fácil. Y me gustó la casa. Me gustó la comida. Me gustó el desayuno y aunque ya había estado por esa zona, porque ya conocía Sepúlveda, pues estuvo todo bastante bien. Quizá un poco de calor, pero por las noches corría un viento que no veas. Un viento que movía todas las hojas de los árboles dando una sensación de tormenta que en realidad no era tal.

La habitación era de color azul. Cama con respaldo de madera. Muebles rústicos de madera y unas sillas plegables de cuero preciosas. La habitación también tenía una gran ventanal con vistas al valle. Y las noches fueron frescas. El domingo solo tuve problemas al salir de Madrid y es que la nacional uno estaba a tope. Seguí por esa misma carretera hasta el desvío de Lozoya. Y luego subir por el puerto de Navafría.

Ese puerto siempre está en mi mente porque siempre sale en los partes de invierno invernales...?puerto cerrado?. Pero es, un sitio precioso. Con árboles altos, a lado y lado de la carretera. Un bosque muy bonito. Luego llegas al pueblo, ya en la parte de la provincia de Segovia, el puerto divide a Madrid de Segovia. Y muy cerca del pueblo de Navafría está Gallegos.

Desde le pueblo se pueden ver las montañas y el valle. A lo lejos, desde la terraza de mi habitación veía los rayos lejanos de una tormenta que nunca llegó. Pero el viento que sacude esa zona es impresionante. Imagino que las montañas encausas todos los vientos y los hacen bajar veloces por todo el valle. La vegetación falta de grandes árboles deja pasar todo el viento. No quiero ni pensar lo que será todo aquello en invierno con todo ese aire frío.

El sábado se levantó soleado y caluroso. Yo que estaba cansado me desperté a las once de la mañana. Baje a desayunar a las doce. Como en todas las casas rurales, un desayuno preparado con especial cariño y es que aún no están resabiados del trato al turista petardo. Así que de desayuno fueron tostadas con pan de pueblo y galletas caseras. La mermelada también era casera. Café con leche y zumo de naranja.

El comedor da a un mirador también la valle, un sitio precioso para aislarse del ruido. Solo se podía oír a los pájaros cantar, las ovejas y los caballos que con sus cencerros nos descubrían donde estaban. Los potrillos era lo único que podían romper la rutina de todo aquello, dando saltos a diestro y siniestro todo el tiempo.

Sobre la una de la tarde, una hora de mucho calor, cogí el coche y me marché a Pedraza. Me gusté el pueblo, aunque como muchos pueblos turísticos a tope de gente. Fui hasta el castillo del pueblo y lo estuve recorriendo todo. Como había una boda, aproveché para ver la Iglesia que me gustó mucho por dentro. Creo que estuve una hora o así. Nada mas y luego me marché a Sepúlveda.

En Sepúlveda, ya había estado y bueno, lo ves con otros ojos. Aunque también me gusta mucho el pueblo. Estaba cansado y dormí un rato tirado en la iglesia a la sombra. Me despertaron unos niños.

Luego fui hasta el Duratón, pero con el calor era intenso y no estaba yo para el sufrimiento, no bajé hasta el río. Era demasiado para mi cuerpo. A las siete de la tarde estaba de nuevo en la casa rural, durmiendo la siesta de nuevo. A las nueve de la noche, fui hasta Segovia, a comer algo y a ver la ciudad.

A las doce estaba de vuelta y durmiendo. Dormí con la ventana abierta, aunque tuve que levantarme mas tarde a cerrar, porque hacía frío.

El domingo, una repetición del sábado. Aunque, estuve en el pantano de Lozoya. Muchos inmigrantes rusos allí. Aunque el agua no me parecía de lo mas divertido para bañarme. Estuve comiendo en un chiringuito del pueblo y las cuatro de la tarde ya estaba camino de Madrid.

Con estos calores, no se lo que pasa, pero te cansas con hacer poco, poquísimo. A las diez de la noche ya estaba durmiendo. Y hoy aquí trabajando como un tonto, que rollo.
10:21 | Autor: Fontanero |